A Cristo lo han condenado a muerte y a una muerte de cruz, los Sumos sacerdotes y el pueblo judío no admiten que Jesús “El NAZARENO” sea Hijo de Dios. Pilatos gobernador romano de Judea “se lava las manos” y lo entrega al pueblo ¡CRUCIFICALO, CRUCIFICALO!
Camino del Calvario cargado con un pesado madero, una corona de espinas le hace brotar hilos de sangre y el látigo del romano golpea bruscamente su cuerpo. Cae una y otra vez, un labriego que regresaba de sus faenas agrícolas llamado Simón de Cirene se acerca a esa muchedumbre y un soldado le obliga a compartir el peso del madero. Este hombre tuvo el privilegio de ayudar a llevar el pesado madero de la cruz.
Son las cinco y media de la madrugada de Viernes Santo, un año más la Cofradía de la Vera Cruz inicia el desfile procesional por las calles de Baeza. El espíritu franciscano permanece inalterable en cada una de las manifestaciones que realiza: El canto del miserere, la burla de la espinaquera, la quema de incienso y el rezo del Santo Vía Crucis envuelven la salida en la plaza de Santa Cruz.
Abre el guión la Cruz Guía con el lema” TOMA TU CRUZ Y SÍGUEME” detrás el paso de la SANTA CRUZ y LIGNUM CRUCIS, acompañados de banderas, libro de reglas, gallardete, ciriales y demás enseres que junto a la escuadra de cruceros caminan lentamente hacía el Barrio antiguo, palacios, casas solariegas y edificios religiosos cuyas fachadas talladas primorosamente en la dorada piedra arenisca son testigos mudos del paso de la comitiva.
El cartel anunciador del desfile procesional para este año 2026, está representado por una magnifica fotografía inédita de Cristobal Tornero correspondiente al itinerario extraordinario del pasado año. Está tomada en calle Gaspar Becerra, acaba de pasar por Cardenal Benavides buscando Platería para desembocar en Plaza de los Leones. La luna ha abandonado la madrugada y en ella los primeros rayos de sol iluminan la torre de la catedral que aparece al fondo, ella es siempre como un faro permanente testigo de todo acontecimiento religioso y cultural de la ciudad.
En primer plano aparece el majestuoso trono dorado cubierto por un denso monte de claveles rojos y sobre ellos se levanta la impresionante talla de Cristo con túnica de terciopelo rojo bordado con finos hilos de oro y en segundo plano Simón de Cirene ayudando con el peso de la cruz.
El autor de la imagen de Cristo (Ruiz Olmos 1945) realiza la talla alejándose de un barroco extremo. Su rostro refleja una paz infinita y mirada serena, las potencias multiplican su esplendor con un gesto de abrazo hacía su cruz.
Cierra la comitiva el paso de la Madre con San Juan Evangelista testigos de la muerte de su Hijo al pie de la cruz que bajo la advocación de la virgen de la Aurora representa la luz del nuevo amanecer.
De vuelta a la iglesia de Santa Cruz los costaleros del paso del Cristo y costaleras del paso de la Virgen embargados por la emoción se abrazan y rezan “venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré”
Ha pasado otro año más donde la Madrugada nos ha regalado un paréntesis de paz y oración.
Camino del Calvario cargado con un pesado madero, una corona de espinas le hace brotar hilos de sangre y el látigo del romano golpea bruscamente su cuerpo. Cae una y otra vez, un labriego que regresaba de sus faenas agrícolas llamado Simón de Cirene se acerca a esa muchedumbre y un soldado le obliga a compartir el peso del madero. Este hombre tuvo el privilegio de ayudar a llevar el pesado madero de la cruz.
Son las cinco y media de la madrugada de Viernes Santo, un año más la Cofradía de la Vera Cruz inicia el desfile procesional por las calles de Baeza. El espíritu franciscano permanece inalterable en cada una de las manifestaciones que realiza: El canto del miserere, la burla de la espinaquera, la quema de incienso y el rezo del Santo Vía Crucis envuelven la salida en la plaza de Santa Cruz.
Abre el guión la Cruz Guía con el lema” TOMA TU CRUZ Y SÍGUEME” detrás el paso de la SANTA CRUZ y LIGNUM CRUCIS, acompañados de banderas, libro de reglas, gallardete, ciriales y demás enseres que junto a la escuadra de cruceros caminan lentamente hacía el Barrio antiguo, palacios, casas solariegas y edificios religiosos cuyas fachadas talladas primorosamente en la dorada piedra arenisca son testigos mudos del paso de la comitiva.
El cartel anunciador del desfile procesional para este año 2026, está representado por una magnifica fotografía inédita de Cristobal Tornero correspondiente al itinerario extraordinario del pasado año. Está tomada en calle Gaspar Becerra, acaba de pasar por Cardenal Benavides buscando Platería para desembocar en Plaza de los Leones. La luna ha abandonado la madrugada y en ella los primeros rayos de sol iluminan la torre de la catedral que aparece al fondo, ella es siempre como un faro permanente testigo de todo acontecimiento religioso y cultural de la ciudad.
En primer plano aparece el majestuoso trono dorado cubierto por un denso monte de claveles rojos y sobre ellos se levanta la impresionante talla de Cristo con túnica de terciopelo rojo bordado con finos hilos de oro y en segundo plano Simón de Cirene ayudando con el peso de la cruz.
El autor de la imagen de Cristo (Ruiz Olmos 1945) realiza la talla alejándose de un barroco extremo. Su rostro refleja una paz infinita y mirada serena, las potencias multiplican su esplendor con un gesto de abrazo hacía su cruz.
Cierra la comitiva el paso de la Madre con San Juan Evangelista testigos de la muerte de su Hijo al pie de la cruz que bajo la advocación de la virgen de la Aurora representa la luz del nuevo amanecer.
De vuelta a la iglesia de Santa Cruz los costaleros del paso del Cristo y costaleras del paso de la Virgen embargados por la emoción se abrazan y rezan “venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré”
Ha pasado otro año más donde la Madrugada nos ha regalado un paréntesis de paz y oración.
Antonio Carrasco Cantos 2026





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