*Mayo | Mes de María*
Mayo florece en el calendario como un canto a la vida, a la luz que vence a la oscuridad y al renacer de la esperanza. No es casual que la tradición cristiana haya consagrado este mes a la Virgen María: en la plenitud de la primavera, cuando la creación se engalana con sus mejores galas, el corazón creyente vuelve su mirada hacia aquella que es flor purísima, jardín cerrado, Aurora de la salvación. María Santísima de la Aurora es, como mayo, promesa cumplida, belleza sencilla y fecunda, presencia discreta que lo llena todo de gracia.
Desde antiguo, el pueblo fiel ha encontrado en este mes un tiempo privilegiado para honrar a la Madre: rezos del rosario, flores ofrecidas y oraciones con devoción… gestos sencillos que brotan del amor y que, generación tras generación, han tejido una espiritualidad profundamente arraigada. Mayo no solo se contempla, se vive; y en cada plegaria mariana resuena el eco de una historia compartida entre la Madre y sus hijos.
En Baeza, este mayo adquiere un brillo aún más intenso, pues se inscribe en un año verdaderamente extraordinario: la Coronación Canónica y Pontificia de Santa María del Alcázar, Patrona y Alcadesa Perpetua de la ciudad. Este acontecimiento no es solo un reconocimiento externo, sino la proclamación solemne de lo que Baeza entera ya sabe y siente desde siempre: que María reina en los corazones de sus devotos, que guía, protege y acompaña la vida cotidiana de todos los baezanos.
Así, el mes de María se convierte en antesala y eco de esa coronación. Cada flor ofrecida, cada Ave María susurrada, cada mirada dirigida a su imagen, es como una joya más que adorna la corona celestial que ya ciñe sus sienes. En este contexto, la presentación de este cartel de mayo por la Cofradía de la Vera Cruz no es solo una imagen anunciadora, sino una invitación a vivir intensamente este tiempo de gracia, a dejarse envolver por la ternura de la Madre y una invitación a participar activamente en la celebración de su realeza.
Y en medio de este mayo vivo y palpitante, la tradición vuelve a hacerse camino en la mañana del 17 de mayo, cuando la Virgen de la Aurora suba hasta la parroquia de San Andrés en su Rosario de la Aurora, este año extraordinario. Será, una vez más, los hermanos de la Cofradía de la Vera Cruz, junto a la Asociación de la Medalla Milagrosa y devotos los que caminaremos junto a la Madre, despertando la ciudad al ritmo de la oración del rezo del Santo Rosario, recordando que la fe se hace camino compartido y luz en la penumbra.
Mayo es, en definitiva, el mes de María porque en él la vida se abre paso con fuerza, como lo hizo en el sí humilde de la Virgen. Y este año, en Baeza, ese sí resuena con mayor intensidad bajo la corona que reconoce su realeza eterna. Que este tiempo sea, para todos, una oportunidad de acercarse a Ella, de redescubrir su presencia y de dejar que su amor siga floreciendo en cada rincón de nuestra querida Baeza.



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