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lunes, 16 de febrero de 2015

ACTO INAUGURAL 475 ANIVERSARIO VERA-CRUZ BAEZA




El pasado domingo día 15 de febrero, a las 19:00 horas, en nuestra casa de hermandad, dio comienzo el acto inaugural de la conmemoración del 475 Aniversario de nuestra Cofradía.

En primer lugar tomó la palabra el secretario de la corporación, D. Julián Ramírez para dar la bienvenida a los asistentes, de entre los que caben destacar el Ilmo. Sr. Rvdo. D, Francisco Juan Martínez Rojas, vicario general de la Diócesis de Jaén, nuestro capellán, D. Juan Quiles Clájer, la presencia del Ilmo. Sr. Alcade, D. Leocadio Marín Rodríguez, representante de la Agrupación Arciprestal de Cofradías de Baeza y varios hermanos mayores de las distintas cofradías de la ciudad.

Tras el saludo inicial, tomó la palabra el señor prioste de la Cofradía, D. Antonio Quel Garrido, para dar a conocer el programa de actos a realizar a lo largo del año centrados en actividades de culto, caridad, formativas y culturales. 

A continuación se descubrió el cartel conmemorativo, realizado por D. Juan García, D. Cristóbal Tornero y D. Javier Ruiz, siendo presentado por D. Juan García.









Seguidamente tuvo lugar la conferencia "La Vera-Cruz; Ayer y Hoy", a cargo del Ilmo. Sr. Rvdo. D. Francisco Juan Martínez Rojas.

Para finalizar el acto, se compartió un ágape entre todos los asistentes.

lunes, 9 de febrero de 2015

Calendario de actos y ensayos de costaleros Cuaresma 2015


Disponibles el calendario de ensayos y actos para esta cuaresma 2015. 
[Haga clic en el recuadro para ver el calendario]






domingo, 8 de febrero de 2015

María Stma. de la Aurora será retirada del culto hasta el día 19 de febrero.

En la tarde del 8 de febrero, María Santísima de la Aurora será retirada del culto de la Iglesia de Santa Cruz, para ser sometida a una intervención de mantenimiento sobre talla. Esta intervención consistirá en la sustitución de los brazos por unos nuevos con un sistema de articulación de bola en hombros, codos y muñecas, ya que los brazos anteriores que se encontraban en deficientes condiciones, y que por el paso del tiempo habían cumpliendo ya su función.

El encargado de la realización e implantación de estos nuevos brazos sera D. Antonio Ruiz Parras, joven imaginero/restaurador de la ciudad de Torredelcampo.

La imagen de María Santísima de la Aurora volverá a estar al culto el próximo viernes 19 de Febrero, coincidiendo con el primer día del Solemne Triduo Cuaresmal de nuestra Cofradía.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Recogida extraordinaria de alimentos. Lunes 16 de febrero



Estimados Hermanos Mayores, Juntas de Gobierno y Vocalías de Caridad.

El pasado lunes día 2 de febrero en la reunión celebrada por el Consejo de Cáritas Interparroquial de Baeza, se constató la necesidad de alimentos.

Ante esta llamada, la Agrupación de Cofradías ha estimado realizar una RECOGIDA EXTRAORDINARIA DE ALIMENTOS, viendo la necesidad que presenta nuestra Ciudad, y respondiendo a la necesidad que hay. Nos han pasado una lista de alimentos que son necesarios y urgentes a día de hoy. A continuación detallaré el alimento que le corresponde a cada Cofradía, y en medida de vuestras posibilidades rogamos vuestra colaboración.

Las Cofradías tenemos demostrada en muchas ocasiones nuestra generosidad a la hora de compartir. En nombre de Cáritas Interparroquial y de la Agrupación de Cofradías, nuestro agradecimiento de antemano más profundo.

Rogamos lo hagáis extensivo a vuestras correspondientes Juntas de Gobierno, hermanos y amigos de la Cofradía.

La Recogida Extraordinaria de alimentos tendrá lugar el LUNES DÍA 16 DE FEBRERO, en horario de 6 a 9 de la tarde en la Sede de la Agrupación de Cofradías.


COFRADÍA DE LA VERA CRUZ: CONSERVAS

Da comienzo la conmemoración del 475 Aniversario.

El próximo domingo día 15 de febrero, a las 19:00 horas, en nuestra casa de hermandad dará comienzo la conmemoración del 475 Aniversario de nuestra Cofradía.

En dicho acto, será presentado el cartel conmemorativo, realizado por D. Juan García, D. Cristobal Tornero y D. Javier Ruiz.

A continuación tendrá lugar la conferencia "La Vera-Cruz; Ayer y Hoy", a cargo del Ilmo. Sr. Rvdo. D. Francisco Juan Martínez Rojas.

De esta manera, la Cofradía abre un año especial, en la que se están preparando diversos actos destinados al culto, la caridad, la formación, y la espiritualidad para la mayor gloria de nuestro Señor Jesucristo.



miércoles, 28 de enero de 2015

Mensaje del Papa Francisco para Cuaresma 2015



“Fortalezcan sus corazones (St 5,8)” y fechado en elVaticano, 4 de octubre de 2014, Fiesta de san Francisco de Asís.


Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos cuida y nos busca cuando lo dejamos. Cada uno de nosotros le interesa; su amor le impide ser indiferente a lo que nos sucede. Pero ocurre que cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los demás (algo que Dios Padre no hace jamás), no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen… Entonces nuestro corazón cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta actitud egoísta, de indiferencia, ha alcanzado hoy una dimensión mundial, hasta tal punto que podemos hablar de una globalización de la indiferencia. Se trata de un malestar que tenemos que afrontar como cristianos.

Cuando el pueblo de Dios se convierte a su amor, encuentra las respuestas a las preguntas que la historia le plantea continuamente. Uno de los desafíos más urgentes sobre los que quiero detenerme en este Mensaje es el de la globalización de la indiferencia.

La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan.

Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvación de cada hombre. En la encarnación, en la vida terrena, en la muerte y resurrección del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta mediante la proclamación de la Palabra, la celebración de los sacramentos, el testimonio de la fe que actúa por la caridad (cf. Ga 5,6). Sin embargo, el mundo tiende a cerrarse en sí mismo y a cerrar la puerta a través de la cual Dios entra en el mundo y el mundo en Él. Así, la mano, que es la Iglesia, nunca debe sorprenderse si es rechazada, aplastada o herida.

El pueblo de Dios, por tanto, tiene necesidad de renovación, para no ser indiferente y para no cerrarse en sí mismo. Querría proponerles tres pasajes para meditar acerca de esta renovación.

1. «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26) – La Iglesia

La caridad de Dios que rompe esa cerrazón mortal en sí mismos de la indiferencia, nos la ofrece la Iglesia con sus enseñanzas y, sobre todo, con su testimonio. Sin embargo, sólo se puede testimoniar lo que antes se ha experimentado. El cristiano es aquel que permite que Dios lo revista de su bondad y misericordia, que lo revista de Cristo, para llegar a ser como Él, siervo de Dios y de los hombres. Nos lo recuerda la liturgia del Jueves Santo con el rito del lavatorio de los pies. Pedro no quería que Jesús le lavase los pies, pero después entendió que Jesús no quería ser sólo un ejemplo de cómo debemos lavarnos los pies unos a otros. Este servicio sólo lo puede hacer quien antes se ha dejado lavar los pies por Cristo. Sólo éstos tienen “parte” con Él (Jn 13,8) y así pueden servir al hombre.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dejarnos servir por Cristo y así llegar a ser como Él. Esto sucede cuando escuchamos la Palabra de Dios y cuando recibimos los sacramentos, en particular la Eucaristía. En ella nos convertimos en lo que recibimos: el cuerpo de Cristo. En él no hay lugar para la indiferencia, que tan a menudo parece tener tanto poder en nuestros corazones. Quien es de Cristo pertenece a un solo cuerpo y en Él no se es indiferente hacia los demás. «Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro es honrado, todos se alegran con él» (1 Co 12,26).

La Iglesia es communio sanctorum porque en ella participan los santos, pero a su vez porque es comunión de cosas santas: el amor de Dios que se nos reveló en Cristo y todos sus dones. Entre éstos está también la respuesta de cuantos se dejan tocar por ese amor. En esta comunión de los santos y en esta participación en las cosas santas, nadie posee sólo para sí mismo, sino que lo que tiene es para todos. Y puesto que estamos unidos en Dios, podemos hacer algo también por quienes están lejos, por aquellos a quienes nunca podríamos llegar sólo con nuestras fuerzas, porque con ellos y por ellos rezamos a Dios para que todos nos abramos a su obra de salvación.

2. «¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4,9) – Las parroquias y las comunidades

Lo que hemos dicho para la Iglesia universal es necesario traducirlo en la vida de las parroquias y comunidades. En estas realidades eclesiales ¿se tiene la experiencia de que formamos parte de un solo cuerpo? ¿Un cuerpo que recibe y comparte lo que Dios quiere donar? ¿Un cuerpo que conoce a sus miembros más débiles, pobres y pequeños, y se hace cargo de ellos? ¿O nos refugiamos en un amor universal que se compromete con los que están lejos en el mundo, pero olvida al Lázaro sentado delante de su propia puerta cerrada? (cf. Lc 16,19-31).

Para recibir y hacer fructificar plenamente lo que Dios nos da es preciso superar los confines de la Iglesia visible en dos direcciones.

En primer lugar, uniéndonos a la Iglesia del cielo en la oración. Cuando la Iglesia terrenal ora, se instaura una comunión de servicio y de bien mutuos que llega ante Dios. Junto con los santos, que encontraron su plenitud en Dios, formamos parte de la comunión en la cual el amor vence la indiferencia. La Iglesia del cielo no es triunfante porque ha dado la espalda a los sufrimientos del mundo y goza en solitario. Los santos ya contemplan y gozan, gracias a que, con la muerte y la resurrección de Jesús, vencieron definitivamente la indiferencia, la dureza de corazón y el odio. Hasta que esta victoria del amor no inunde todo el mundo, los santos caminan con nosotros, todavía peregrinos. Santa Teresa de Lisieux, doctora de la Iglesia, escribía convencida de que la alegría en el cielo por la victoria del amor crucificado no es plena mientras haya un solo hombre en la tierra que sufra y gima: «Cuento mucho con no permanecer inactiva en el cielo, mi deseo es seguir trabajando para la Iglesia y para las almas» (Carta 254,14 julio 1897).

También nosotros participamos de los méritos y de la alegría de los santos, así como ellos participan de nuestra lucha y nuestro deseo de paz y reconciliación. Su alegría por la victoria de Cristo resucitado es para nosotros motivo de fuerza para superar tantas formas de indiferencia y de dureza de corazón.

Por otra parte, toda comunidad cristiana está llamada a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados. La Iglesia por naturaleza es misionera, no debe quedarse replegada en sí misma, sino que es enviada a todos los hombres.

Esta misión es el testimonio paciente de Aquel que quiere llevar toda la realidad y cada hombre al Padre. La misión es lo que el amor no puede callar. La Iglesia sigue a Jesucristo por el camino que la lleva a cada hombre, hasta los confines de la tierra (cf. Hch 1,8). Así podemos ver en nuestro prójimo al hermano y a la hermana por quienes Cristo murió y resucitó. Lo que hemos recibido, lo hemos recibido también para ellos. E, igualmente, lo que estos hermanos poseen es un don para la Iglesia y para toda la humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia.

3. «Fortalezcan sus corazones» (St 5,8) – La persona creyente

También como individuos tenemos la tentación de la indiferencia. Estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir. ¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?

En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial. No olvidemos la fuerza de la oración de tantas personas. La iniciativa24 horas para el Señor, que deseo que se celebre en toda la Iglesia —también a nivel diocesano—, en los días 13 y 14 de marzo, es expresión de esta necesidad de la oración.

En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia. La Cuaresma es un tiempo propicio para mostrar interés por el otro, con un signo concreto, aunque sea pequeño, de nuestra participación en la misma humanidad.

Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos. Si pedimos humildemente la gracia de Dios y aceptamos los límites de nuestras posibilidades, confiaremos en las infinitas posibilidades que nos reserva el amor de Dios. Y podremos resistir a la tentación diabólica que nos hace creer que nosotros solos podemos salvar al mundo y a nosotros mismos.

Para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia, quiero pedir a todos que este tiempo de Cuaresma se viva como un camino de formación del corazón, como dijo Benedicto XVI (Ct. enc. Deus caritas est, 31). Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro.

Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.

Con este deseo, aseguro mi oración para que todo creyente y toda comunidad eclesial recorra provechosamente el itinerario cuaresmal, y les pido que recen por mí. Que el Señor los bendiga y la Virgen los guarde.

Vaticano, 4 de octubre de 2014
Fiesta de san Francisco de Asís

Franciscus

sábado, 10 de enero de 2015

Fallece nuestro hermano Antonio. Capataz de María Stma. de la Aurora.



En el día de hoy nos sorprendía la dolorosa perdida de nuestro querido capataz Antonio, que desde el año 2005 ha estado al frente del paso nuestra titular mariana, la Stma. Virgen de la Aurora.

Antonio, hermano comprometido con nuestra hermandad durante tantísimos años y formando parte de la Junta de gobierno durante otros tantos ya descansa ante la presencia de nuestro Señor Jesucristo esperando el día de la resurrección. La cofradía quiere mostrar sus condolencias y apoyo a la familia, compartiendo el dolor que sufre toda la familia Veracrucista.

El Entierro será mañana domingo 11 de enero en la parroquia de El Salvador a las 4:30 de la tarde. A continuación se trasladarán los restos mortales de Antonio a la Iglesia de Santa Cruz, ante nuestros sagrados Titulares se efectuará un responso para despedir a nuestro hermano.

Esta próxima Madrugada, Antonio guiará esos 40 costaleros y costaleras del paso de su querida Aurora, esta vez desde Cielo.


Dale Señor el descanso eterno
y brille para él la luz perpetua.
Descanse en Paz